#159 SÍ viajes de fin de semana

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Algo que nunca me advirtieron y que no pude experimentar hasta este año en virtud de llevarme con muchos extranjeros es que el DF es la ciudad perfecta si a uno le gusta salirse del ajetreo los fines de semana. Todo porque el DF es enorme, céntrico y está relativamente bien comunicado. Y no, no le hagan caso a lo que me recomendaron a mi. He aquí una lista de destinos turísticos que uno puede visitar durante un fin de semana, con o sin carro, sin gastar demasiado dinero ni tiempo:

1. Puebla, Puebla, 1-2 horas
Palabras clave: iglesias, mole, talavera
Prepárense para comer muy bien y ver arte colonial por doquier. Además los poblanos promedio son mucho más amables que su estereotipo. Aprovechen para comprarles vajilla de talavera sus seres queridos amantes de la cocina mexicana.

2. Veracruzpuerto, Veracruz, 5-6 horas
Palabras clave: calor, picadas, malecón
Muy buen lugar para llegar a un hotel con aire acondicionado, comer muy bien (por ejemplo, una picada a caballo con un buen lechero) y hacer caminatas nocturnas por el malecón. Las caminatas diurnas por lugares como San Juan de Ulúa valen la pena, pero reitero: CALOR. Aprovechen para comer mariscos buenos, pero no tan buenos como los de Sinaloa

3. Oaxaca, Oaxaca, 5-6 horas
Palabras clave: iglesias verdes, monasterios, tlayudas
Es de las pocas ciudades en las que uno realmente se siente lejos de todo, pero de una manera casi surrealmente amigable. Aprovechen para comer todo lo que les pongan enfrente, EXCEPTO la nieve de leche quemada. Sabe como si estuviera uno chupando un cenicero azucarado.

4. Morelia, Michoacán, 3-4 horas
Palabras clave: calles laberintinas, catedral, corundas
Un centro histórico precioso y comida excelente. Recomiendo las corundas, que son unos extraños tamales triangulares que comen por allá. Y no me crucifiquen, pero a mi no me gustaron los chongos zamoranos. Lo siento. 

5. Taxco, Guerrero, 2-3 horas
Palabras clave: plata, pozole, Virgen María embarazada
Esa catedral es casi obscenamente enorme y fastuosa, y precisamente por eso vale la pena ir. Tiene la única imagen de la Virgen María “en estado de gravidez” de todo el Nuevo Mundo. Imagínense nomás. Y además, los pozoles de tres colores… ni hablar. Aprovechen para comprar joyería de plata para sus seres queridos que usan joyas.

#152 SÍ “lo pongo sobre la mesa”

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Oh, esta frase del demonio. Imagínense que están en una conversación donde un problema tiene que ser solucionado. Siendo norteños, ustedes no ven razón para alargar el problema, así que sugieren soluciones por abajo y por arriba, por la derecha y por la izquierda, por aquí y por acá. Sin embargo, sus asociados chilangos constantemente se van en tangentes no relacionadas. Después de un rato, alguno de ellos retomará alguna idea antes expuesta, pero agregando “yo nomás lo pongo sobre la mesa” al final. 

Norteño: Pues podríamos ir en carro.

Chilango: No…. no… 

Norteño: ¿En taxi?

Chilango: No, tampoco…

Norteño: Camión, metro, LO QUE SEA.

Chilango: No… no… Pero podríamos ir en taxi, yo nomás lo pongo sobre la mesa.

¿Qué significa eso? Que si no funciona, no quieren ser responsabilizados. De ahí por qué es tan frustrante y hace que me salgan canas verdes. Sin embargo, también es útil usar esa frase cuando uno busca maneras de bypassear la tradicional indecisión chilanga.

Chilango: ¿Qué se les antoja? 

Chilango: No sé, ¿a ustedes qué se les antoja?

Chilango: Ay, lo que sea, ¿qué se les antoja?

Chilango: jajaja Pues yo lo que sea, ¿a ustedes qué se les antoja?

Norteño: Yo voy a los tacos, nomás lo pongo sobre la mesa.

Chilangos: …okey.

De nada.

#148 SÍ Museo Nacional de Antropología

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Todos los que hicimos la primaria en México conocemos ese cuento sobre el dios Tláloc que, si uno no es chilango, sonaba a un cuento de hadas ruso por tanto nombre tan largo. Aunque usted no lo crea, el Tláloc que salía en la foto del libro de la SEP está ahí, a la intemperie, afuera del Museo de Antropología. Una vez leí en una guía Lonely Planet de la Ciudad de México que hay sectores de la población chilanga que dicen que cada vez llueve menos porque Tláloc está enojado de que lo tengan en exhibición, y que el calentamiento global es un invento estadounidense. Disculpen mi inglés, pero yo creo que eso es bullshit

Ah, y también está ahí el Museo de Antropología. Es enorme, y aunque tiene más maquetas y carteles de los que a mi me gustaría ver (digo, si de eso se tratara, nomás leería Wikipedia), ahí está el Sol Azteca. A mi nadie se molestó en decirme ese PEQUEÑO DETALLE, así que ahora se los comparto abiertamente. De nada.

#123 SÍ “ábrete”

Por si no lo han notado en mi estilo de escribir, soy una persona con dos problemas en mi manera de expresarme: digo lo que pienso y hablo mucho. Son problemas porque cuando esas cosas van de la mano, la gente sin muchas habilidades sociales o que tal vez no agarra la onda de lo que uno está diciendo se incomoda. Al llegar a la Ciudad de México, me pasaba mucho que yo hablaba sobre cómo no me gustan los romeritos o el huauzontle, y amigos o conocidos chilangos me contestaban simplemente "ay, ábrete".

Yo, en mi mentalidad de persona con un ligero impulso a asumir que la demás gente me dejará terminar lo que estoy diciendo, asumía que “ábrete” significaba algo por el estilo de “abre tu mente, sigue diciéndonos lo que opinas, queremos realmente entenderte”. Y yo pensaba, “wow, los chilangos en serio se interesan por las opiniones ajenas, qué considerados, y así.”

Pero no. “Ábrete” va por el estilo de “abre la puerta tú solo y aléjate de mi vista.” Es decir, es la forma chilanga de callar a la gente, “háblale a la mano”, dar el avión, mandar a checar su mail, mandar a la fregada, etcétera. Es como un rechazo total, pero de lo que estás diciendo. Yo sólo aprendí esto hace unas semanas porque mis hermanos me lo explicaron, y créanme, explica muchas cosas

Entonces sí. Vivan en cabeza ajena. Si quieren que un chilango los deje en paz, sólo díganle “ábrete” y se irá lleno de indignación.

#120 SÍ hipsters

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Como se habrán dado cuenta al llegar al DF, una moda que es más aceptable aquí que en otras partes de México donde las costumbres son más estáticas son los hipsters. Especialmente en lugares como las colonias Condesa y Roma, es común ver individuos con el uniforme unisex de pantalones entallados, camisas de cuadros, tenis de grandes dimensiones, sombreros innecesarios, sacos pseudo-militares y trapos de tortillas usados como bufandas o mascadas. 

Si hablan con ellos, probablemente insistirán en la brillantez de la música creada por bandas que celebran la lengua española como el Instituto Mexicano del Sonido y Los Búnkers, pero al mismo tiempo ignorarán que algunas de sus bandas favoritas como Alphabeat y the Dresden Dolls hablan inglés y no son precisamente ~hermanos latinoamericanos~. Deja tú que sepan que Annie, Lykke Li y Grimes ni siquiera son gringas. Ni esperanza. Dos palabras: ignorancia voluntaria.

Los hipsters chilangos son un grupo que se homogeniza con los chilangos fresas, aunque estos tienen otros enclaves alrededor de la ciudad. La diferencia esencial es que un hipster no parará de hablar de su mexicanidad y reaccionará a todo lo que parezca estadounidense como un caracol en un plato de sal.

No Chilango: Estoy pensando en ir a New York de vacaciones.

Chilango Hipster: Se dice NUEVA York, estamos hablando ESPAÑOL. Y AAAARRRGH, ¿por quéeee? ¡Pudiendo ir a Tepoztlán o Oaxaca! Oh, no man-ches.

Extrañamente, un fresa será más relajado al respecto.

No Chilango: Estoy pensando en ir a New York de vacaciones.

Chilango Fresa: Oh, ¿en serio? Espero que te diviertas, a mi me invitaron mis cuates a Cuerna.

Si quieren identificar a un chilango hipster, digan que les gusta Britney Spears y observen su reacción.

#119 SÍ gay

Es hora de tener LA plática: el lado gay de la Ciudad de México. No me refiero a una explosión de arcoiris y Village People, aunque tal vez es como eso, pero diferente. Por un lado, mucha gente espera que los chilangos sean muy conservadores respecto a las minorías sexuales y, aunque esto es cierto en las partes más rurales y pueblerinas del sur-poniente del DF, aplica especificar que el DF sigue siendo un enclave de perredistas liberales. Al mismo tiempo que la Iglesia Católica condenó el matrimonio de personas del mismo sexo, el mundo no explotó desde que se hizo legal en 2009. Por un lado hay muchachitos ignorantes, pero por otro lado la Zona Rosa (la colonia gay de la Ciudad de México) opera sin contratiempos. Es decir, ser gay en gran parte del DF es bastante equis, pero ser homofóbico también.

Eso sí, con los chilangos gays se da una situación bastante reminiscente de la canción “Gay or European”. Al ver hombres chilangos, especialmente los que están entre las edades de 15 y 30 años, es fácil notar que no tienen muchas ataduras en cuanto al contacto físico entre sí, no temen mostrar sus emociones públicamente, se dicen que se quieren mucho, entre otras cosas que los machos norteños no hacen. Independientemente de su orientación sexual, los chilangos gustan de la ropa de colores, los pantalones entallados, el perfume y, en general, de cuidar su apariencia. Entonces uno se queda preguntándose si cada conocido será gay o chilango, o tal vez los dos. El secreto está en la disposición que uno tenga a platicar con ellos, ya que ahí es donde uno llega a saber si la interferencia que tiene todo gaydar al llegar al DF es verdad o sólo estática.

[Las chicas tendrán su propio post.]

#107 SÍ Metro o “Metro del DF 101”

El Metro de la Ciudad de México es muy fácil de usar, pero aquí van unas cuantas instrucciones y observaciones:

1. SÍ transbordar. Todas las líneas van y vienen de principio a fin. Es decir, no hay estaciones donde le Metro no se detenga o donde vaya en una sola dirección. Por lo tanto, cualquier intersección se puede usar para transbordar.

2. SÍ comprar boletos individuales. Comprar una tarjeta no te ahorra nada y las filas se mueven rápido porque casi todo mundo solamente compra uno o dos boletos a la vez. Hacer fila es parte importante de una asimilación efectiva a las costumbres chilangas.

3. SÍ combinar medios de transporte público. Te sorprenderá lo eficiente y barato que es tomar un camión al Metrobús para llegar al Metro y luego caminar un par de cuadras. El truco es planear toda la travesía antes de hacerla, no improvisar en el camino.

4. NO caminar lento. A los chilangos les encanta caminar lento y atravesarse en la calle o los centros comerciales, pero el Metro es de los pocos medios donde es aceptable caminar rápido o a velocidad normal para alguien que no tiene piernas particularmente cortas. 

5. NO Metro Pantitlán. Lo digo en serio

#105 SÍ mitología prehispánica

Uno de los choques culturales más grandes que tuve y sigo teniendo con chilangos es su práctica constante de introducir falacias non sequitur en la vida diaria. Yo vengo de un estado donde si uno hace una pregunta y la respuesta no es satisfactoria, es perfectamente aceptable solicitar otra respuesta. Es más, desde enero vivo en un país donde esto no sólo es aceptado, sino una convención social entendida por todos. A los chilangos les encantan las falacias non sequitur. ¿Evidencia? #4, #30, #31, #41, #46, #50… Podría seguirle.

¿Su non sequitur favorito? Poner fin a cualquier conversación con alguna mención no relacionada de la mitología o cosmogonia de alguna civilización prehispánica. En el DF abundan referencias a los aztecas o “meshicas”, pero también de repente salen con detalles mayas, zapotecas o mixtecas. Ejemplos:

- Hablando de política:

No Chilango: Me cae bien Josefina Vázquez Mota.
Chilango: ¡¿Pero acaso sabes quién es el dios Centeotl?!

- Hablando del trabajo:

No Chilango: Quisiera trabajar en telecomunicaciones.
Chilango: Pero Xochiquétzal era la diosa más hermosa.

- Hablando del clima:

No Chilango: Está lloviendo.
Chilango: *frase en náhuatl sobre Tláloc, gesto de “obviamente soy más mexicano que tú”*

- Hablando de geografía:

No Chilango: Mi prima vino de visita, así que iremos al Museo de Chapultepec el domingo.
Chilango: Los aztecas lo pronunciaban “Chapultépec.”

¿Qué puede decir uno en esas situaciones aparte de “…ah”? Aún no lo sé, pero sucede más de lo que uno pensaría.

#102 SÍ comida poblana

Puede que la comunidad chilanga esté casi uniformemente polarizada en contra de los poblanos, pero esto cambia totalmente respecto a la comida poblana. Los chilangos aman tanto la comida poblana, que en muchos casos incluso llegan a formular historias y teorías de conspiraciones complicadas que siempre terminan con la firme afirmación de que una cocina tan deliciosa no puede no ser chilanga. Hay cuatro platillos poblanos que, de forma específica, vuelven loco a casi todo chilango:

- Chiles en nogada. Nadie sabe hacerlos más que las abuelas comelones, pero todo mundo los quiere comprar por docenas cuando llega agosto. Agosto y septiembre también son la única época del año en que los chilangos marcan una tregua a la ley del hielo que usualmente les declaran a sus familiares o amigos poblanos.

- Mole mancha manteles. Uno de esos platillos donde la convención es que es una mala idea usar manteles blancos.

- Chalupas. No importa cuánto intenten los chilangos convencerte de que las chalupas son “EN REALIDAD” una garnacha originaria del Valle de México, no es cierto. Los libros de historia están en su contra.

- Cemitas. Son como tortas, ¡pero sin verduras! No confundir con las semitas regias, que son un pan de dulce con piloncillo (alias “panocha” si eres sinaloense).

#100 SÍ microcosmos

Viviendo en el extranjero, uno de los desafíos más difíciles a los que me enfrenté fue el de explicarles la Ciudad de México a personas que no entienden la perspectiva mexicana. Los gringos ciertamente no lo entienden, ya que Washington es una ciudad super pequeña situada en medio de las dos ciudades extremadamente medianas y promedio de Arlington y Baltimore. Piénsenlo, en términos de tamaño, Washington es ligeramente más pequeña que Saltillo. ¡Saltillo! Los chinos tampoco lo entienden, ya que la importancia de su capital no es desproporcionada en comparación con sus otras ciudades importantes; Beijing, Shanghai, Hong Kong y varias otras se dicen en el mismo respiro. Y los europeos no se diga, casi sin falta se imaginan a la Ciudad de México con el mismo grado de exoticismo que Nueva Delhi, Marrakech o Hogsmeade.

Fue entonces que un gringo me dijo que la Ciudad de México es un microcosmos. Creo que tiene razón. Es una cápsula de tiempo donde los chilangos, usualmente con interés mínimo o inexistente en el exterior, se vuelven locos mutuamente y vuelven más locos a los que vamos llegando de otros lugares. México no es nomás la Ciudad de México ni vice versa, pero a los chilangos les gusta imaginarse que sí. He aquí una de las llaves para no dejarse tragar por la Ciudad de México: hay que entender que es un microcosmos. Así como es de absorbente, es posible salirse y echarle un vistazo con perspectiva de elefante.