#114 los SÍ y NO de visitar amigos en el DF

Cuando me vine a vivir al DF de tiempo completo en aquel lejano año de 2010, sucedió que mis amigos que venían en calidad de turistas o empleados de repente esperaban que yo funcionara como anfitrión de esta gran ciudad. Asimismo, sucedió que me di cuenta que muchos de ellos, especialmente los mexicanos, no tenían nociones de lo que se puede y no se puede hacer en el DF, específicamente cuando tiene que ver con la vida de sus amigos que sí viven ahí. A continuación, una breve lista:

1. SÍ traer comida “de provincia”. Especialmente si vienes del estado o ciudad de origen de tu anfitrión, ten en cuenta que en el DF no venden muchas cosas que hay en otras partes de México. De mi experiencia personal, diré que en la Ciudad de México no hay sal de mar, machaca, machacado, té de jazmín con limón, salsa Guacamaya, glorias ni semitas regias. Hagan de cuenta que son Cuban-Americans visitando a sus familiares en Cuba. Es algo más o menos así.

2. NO ignorar distancias. Las distancias funcionan de forma diferente en el DF y en el resto de México. Puede que en Monterrey no tenga nada de malo llamar a tu amigo y decirle “estamos en tal restaurante, ¡cáele!”, pero en el DF simplemente no se puede. Los traslados, a menos que estén literalmente en la misma colonia, son de mínimo una hora, tal vez más. Debido a esto, tu amigo en el DF probablemente tendrá que planear todo su día alrededor de la cita que haga contigo. Esto hace que los cambios de planes con menos de 2 horas de anticipación sean extremadamente desconsiderados.

3. SÍ ser sensato. El número dos también aplica a la multitud de veces que algún amigo me ha dicho alguna versión de “estoy en la ciudad por 12 horas, así que quiero ir al Zócalo, entrar a la Catedral, el museo del Templo Mayor, comer en una trajinera en Xochimilco, pasear por Coyoacán para el café de la tarde y luego ir al Castillo de Chapultepec y el Museo de Antropología antes de que oscurezca.” No. Simplemente no. Si te digo que no tan directamente no es porque me de flojera o porque no quiera darte el tour más maravilloso que pueda, sino porque simplemente no se puede. Si nos encontramos en esta situación y además insistes, te ganarás un par de cachetadas y un “bueno, suerte con eso” antes de que te deje con tu equipaje en la calle.

4. NO hacerle el feo al transporte público. Sí, en otras ciudades es muy común que un anfitrión te traiga en carro por todas partes, pero hay que tomar en cuenta que el tráfico de la Ciudad de México hace que el transporte público sea la opción más rápida. Un par de horas en Metro matan a 4-6 horas en carro, aún ignorando el factor comodidad. 

5. NO hacerle el feo a la comida. Créeme, si sólo estás en el DF de visita, muy probablemente no te estoy llevando a la carreta de garnachas más grasienta de Iztapalapa. Sí, la comida es diferente y sí, a veces es insípida, pero no es para que prefieras que te lleve a McDonald’s. Igual, el agua de la llave no viene de Xochimilco. Bájale a tu paranoia.

NO manches, Festival Cervantino

Regresé al DF hace unos días y hoy hice mi primera salida al mundo exterior. Graffiti político, chilangos, lluvia, chilangos, nada fuera de lo usual. Luego vi esto y pensé “¡el Festival Cervantino! ¡Qué pintoresco!”:

Hasta que encontré un problema en la letra pequeña de ese poster. Intentemos de nuevo con una versión amplificada:

¿Alguien más ve el problema EN LA ESQUINA INFERIOR DERECHA? Ya sé que el FIC es en Guanajuato, pero definitivamente no he encontrado alguien en el DF que vea un problema con este ejemplo de algo de lo que ya he hablado antes. Nomás falta que se refieran a los invitados como “las Repúblicas de Suiza, Austria, Polonia y Sinaloa.” No es cuestión de interpretación, es un error.

Mi cara ante esta situación sigue siendo más o menos así, especialmente cuando chilangos intentan explicarme que estoy sobreanalizando este asunto y que tengo que dejarlos en paz:

#23 NO discutir el término “provincia”

Algo que nadie te explica hasta después del fatídico momento en que te enfrentas a ello es el hecho de que los chilangos, en general, ven a México de una forma totalmente diferente que el resto de los mexicanos. Para ellos, el DF es el centro cultural, económico y político del país, lo cual es cierto hasta el momento en que el resto del país es, para ellos, una tierra mítica con climas inhumanos y población escasa e iletrada. Dejando fuera a los chilangos sin conocimientos básicos de geografía que creen que Coahuila y Sinaloa son lo mismo (true story), hay una creencia generalizada de que el resto del país, es decir “la provincia”, es un desierto inhóspito o la selva más salvaje posible, ambos con la población más incivilizada del planeta. A mi me ha tocado que me digan a la cara cosas como “es que yo sí he conocido gente que incluso en provincia aprende a leer y hacer cuentas básicas, ¡México tal vez sí tenga futuro!”. Sí, ésto es ofensivo. No, los chilangos no entenderán cómo ni por qué es ofensivo. Intentar corregirlos es inútil, frustrante y cansado. Es mejor darte cuenta de que, para ellos, “provincia” significa “en el resto de México” en el sentido más general posible y aprender a vivir con ello.