#99 SÍ camote con lechera

Para que no digan que le hago el feo a la lechera. Sí, se ven horribles, pero en serio, son la gloria cuando uno los prueba. Los camotes por sí mismos están buenos, pero no son completamente dulces. Son como las papas: saben a lo que uno les ponga. Ponerles lechera encima los convierte en un postre digno de la plaza más concurrida del DF, es decir, uno de los mejores. 

Usualmente los venden junto con plátanos machos, pero esos me dan alergia, así que esos ahí se los dejo para que ustedes opinen.

#98 SÍ La Lechera

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La Lechera es como los Kleenex o la Aspirina: una marca que se hizo sustantivo. Y no me malentiendan, yo sí la conocía desde antes, pero incluso antes de ser intolerante a la lactosa, no se la ponía a absolutamente todo como lo hacen los chilangos. En el DF, toda fruta, pan, hotcake, waffle, cereal o preparación estilo arroz con leche/flan/gelatina automáticamente causa alabanzas si le agregan lechera.  De hecho, ponerle lechera a todo es una práctica culinaria bastante paralela con la fijación que tienen los gringos con ponerle crema batida a todo. Digo, a mi no me molesta, pero muchas veces me empalaga. A los chilangos nunca les empalaga. Nunca. Les. Empalaga. Creo que literalmente soy un amargado, porque dudo que la lechera sea el comodín gastronómico que los chilangos aseguran que es.

#7 SÍ gelatina

Particularmente si uno viene de un lugar con clima muy cálido o muy frío, es posible que no piense en la gelatina como EL postre de postres. En el DF es precisamente eso. El mundo de los postres puede incluir uno que otro pastel o la eterna dicotomía helado/nieve, pero de todos modos empieza y termina en la gelatina. Es posible que sea tan popular porque el clima lo permite, pero realmente no hay ninguna explicación para la realidad de que un plato de gelatina es el postre default en el DF. Si alguien sugiere una reunión, es casi irremediable que alguien se ofrecerá para llevar gelatina. No importa si es un cumpleaños en el que ya habrá pastel o una cena en la que el postre estará incluido, debe haber gelatina. Los chilangos comen gelatina en el trabajo, en el camión, mientras caminan, mientras duermen, con sus familias, con sus mascotas… en fin. No le hagas el feo a la gelatina. Disfrútala, porque la encontrarás en todas partes.