#158 NO malas noticias

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No sé si sea algo comúnmente conocido, pero si algo he aprendido es que la Ciudad de México es de las peores ciudades en las que uno puede estar en el momento de recibir malas noticias. Esto se debe a dificultades logísticas y comunicativas cuyo origen llega hasta lo más profundo del alma de los chilangos. 

Las dificultades logísticas pueden resumirse en dos palabras simples: tráfico y confusión. Tan simple como que si la mala noticia viene en carta o en palabras de una persona que no sabe cómo usar celulares y automóviles, pasarán horas antes de que llegue a su destino.

Las dificultades comunicativas son ligeramente más complicadas de explicar, pero se concentran en el hecho de que los chilangos son especialistas en hacer preguntas, pero no en contestarlas. No estoy exagerando. Saben que es cierto. Entonces, cuando se ven en la necesidad de dar una mala noticia, lo hacen elaborando una serie de preguntas cuya respuesta equivale a la mala noticia cuando uno termina de descifrarlas. Ejemplos:

1. Se murió tu perro.

Chilango: ¿Por qué será que hace días que no escucho ladrar al perro? Ni ha salido de su casita a comerse la comida que le sirvo, ¿verdad? Ah mire, ¿por qué será que no se mueve de su cama desde el viernes?

2. Reprobaste matemáticas.

Chilango: ¿Has pensado en buscar alguien que te asesore en matemáticas? ¿Sí estudiaste para el examen? ¿Qué tanto te afectaría reprobar?

3. Se cayó tu casa.

Chilango: Ay, ¿por qué será que se escuchó como un derrumbe en el lugar donde estaba tu casa? ¿Por qué las paredes ahora están en el suelo? ¿Has visto a tu perro?

#127 NO fuegos artificiales de día

Siendo católico y de una ciudad pequeña, créanme que sí entiendo la importancia de las fiestas patronales. Culiacán fue fundado por jesuitas, así que incluso la manera tan colorida de celebrar a los santos en la Ciudad de México siempre me ha parecido linda y valiosa.

Lo que no entiendo, nunca entenderé y siempre he abogado por su abolición es el hecho de que casi todas las malditas fiestas patronales en el DF incluyen a gente prendiendo fuegos artificiales DE DÍA. No lo entiendo. O sea, no se ven por la luz, lastiman gente porque lo hacen en medio de multitudes, y sólo sirve para que la colonia suene como si fuera una zona de guerra en el Medio Oriente. Mi barrio tuvo su fiesta patronal hoy y Dios mío, ni siquiera los balazos de año nuevo en Culiacán le hacen competencia al ruidazo que hicieron. ¡Y todo al mediodía! ¿Por qué no se dan cuenta que no vale la pena, ya que los fuegos artificiales son para usarse cuando es de noche? 

Urgh.

#121 NO Café de Tacuba

He ido al Café de Tacuba más veces de las que quisiera recontar, usualmente al pasear personas de otras partes de México que creen que no pueden irse sin comer ahí. ¿Quieren mi opinión de verdad? La comida no es espectacular (ni saludable, ya que la manteca de puerco es común en sus platillos), los precios son excesivamente altos y aunque el lugar sí es bonito por dentro, casi siempre está lleno de turistas que no hacen de comer ahí una experiencia precisamente mexicana. Si no son super fans de Agustín Lara u Oscar Lewis, mejor quédense en otros restaurantes como El Mayor, el cual tiene vista al Templo Mayor, o caminen unas 4 cuadras al Café La Blanca.

#117 NO vagón exclusivo para damas y niños

La foto es de Indonesia, pero el concepto es exactamente el mismo en el Metro y el Metrobús del D.F. Usualmente, el primer vagón de cada tren está reservado para mujeres y sus niños, al grado de que prácticamente te echan un taser si te equivocas de pasillo (me ha pasado). No es obligatorio usarlo, es más como una prestación que dan a las usuarias habituales que tienen algún bias en contra de TODOS los hombres. Digo, supongo que ha de haber señoras que sí se sienten más seguras rodeadas de su propio género en horas pico, pero usualmente sólo sucede que mantener ese vagón segregado sirve para que el resto vayan más llenos de lo que deberían y ese vagón esté lleno de señoras cambiando pañales ahí mismo o con bebés llorones. 

¿Por qué no lo recomiendo? Una amiga gringa me dijo que logró crackear el sistema para casi siempre obtener un asiento. ¿Su plan macabro? Siendo de las pocas mujeres que entran al vagón no segregado, y aprovechándose de que el macho mexicano/chilango rara vez dejará parada a una señorita. Fríamente calculado, y funciona. 

#113 NO “Miércoles de Plaza”

Nótese que esto no me pasó a mi, sino a mi mamá y a mi hermana, así que es más una advertencia vivida en cabeza ajena que una queja.

Resulta que los miércoles de cada semana son día de promoción en el departamento de frutas y verduras de la Comercial Mexicana. Tengo entendido que los descuentos no son espectaculares, pero son suficientemente considerables como para que las hordas de amas de casa chilangas acudan a su Comercial Mexicana más cercana a arrancarse el cabello y los mandiles mutuamente en busca de la última jícama o el último kilo de nopales. Después de todo, cualquier día de promociones en el DF no es demasiado diferente de una compra de pánico en cualquier otra parte del mundo.

Entonces sí… A menos que de verdad se sientan muy identificados con la publicidad estelarizada por Jaqueline Bracamontes o que de plano pasar por una estampida de chilangos valga la pena por el ahorro que harán, mejor vayan a la Comer otro día.

#104 NO Britney Spears

Sí, soy fan hardcore de Britney y la música pop y no, usualmente no me molesta que haya personas que estén en desacuerdo conmigo acerca de mis gustos. Pero debo decir lo que observo: los chilangos tienden a odiar a Britney más que el resto de los mexicanos y más que a otras celebridades estadounidenses. En parte es porque ella representa todo lo gringo que de por sí les causa recelo, y también porque no le perdonan su actitud en la conferencia de prensa que dio en el DF en 2002. Supongo que les molestó que respondió a sus preguntas sin rollo, el cual es un problema que tienen muchos gringos al lidiar con chilangos.

Cuando vino a México el año pasado, me tocó preguntar a amigos regios y chilangos qué opinaban de ella. Los regios estaban emocionados o ambivalentes, diversidad de opiniones y nostalgia en abundancia. Los chilangos estaban furiosos. Si quieren hablar de música pop en el DF, absténganse de decir cosas positivas de Britney o prepárense para aguantar un largo discurso sobre su (debatible) gordura y su (extremadamente debatible) falta de talento.

Por cierto, Britney rulez.

#103 NO Walmart

No importa que sea la compañía de comercio al menudeo más grande de Latinoamérica y que un quinto de sus tiendas se encuentren en México*, o incluso que sus dueños también operan Mecas chilangas como Superama, Vips, Suburbia y Bodega Aurrerá. Especialmente después del escándalo de los sobornos, Walmart es para los chilangos poco menos que un portal al infierno. Walmart vende al menudeo, utiliza ofertas y promociones no relacionadas con la orientación política o estatus socioeconómico de uno y trae productos fabricados en serie afuera de México. Para chilangos que no salen de querer sentirse artesanales y que se aferran a su actitud de “si no es para perredistas de la tercera edad y de clase obrera, ¡RECHAZO TOTAL!”, pues sí, se parece mucho al infierno.

*Es decir, el resto de México tiene poco o nada en contra de Walmart.

#101 NO poblanos

Es bien sabido que los chilangos miran a toda persona de fuera del Distrito Federal con cierto desdén. Hasta diría que miran a toda persona de fuera de su delegación con cierto desdén y a los de fuera del DF con mucho desdén. A pesar de eso, hay un estado al cual miran con más desdén que a los otros y no está en el desértico y bárbaro “Norte”, sino justo al oriente de la Ciudad de México: Puebla. Los chilangos no soportan a los poblanos.

Un poblano estereotípico (en la mente de un chilango) es el arquetípico PiPoPe: “fresa”, presumido, adinerado pero sin abolengo (es decir, “dinero nuevo” como Celia Foote en “The Help”), hipócritamente católico (de los que van directo del antro a la iglesia un domingo en la mañana), con mal carácter, poca educación y un acento distintivo. Bueno, a mi no se me hace nada diferente del acento chilango, pero los chilangos dicen que es MUY diferente. Habrá que creerles. Eso sí, la relación de los chilangos con la comida poblana es otra historia.

NO me escapo de Chilangolandia

Como un adendum a mi post anterior, imagínense el siguiente escenario: Van caminando como sin nada, sin molestar a nadie, después de pasar el día en librerías de viejo gringas. De repente, al voltear una esquina, ven el logotipo de “Ciudad de México: Capital en Movimiento.” Lo ignoran porque obviamente ese logotipo está en todas partes. Y luego les cae el 20 de que no están en el DF, sino en Chicago. CHICAGO.

Nomás ‘magínense ustedes la impresión, pues. En fin, esa es toda la historia. Volveré pronto con la programación normal, mismo URL, mismo tonito no-chilango.

NO me desaparezco

Ahí disculpen que hace rato que no me reporto. Algo que no dejé claro desde el principio del año pero que obviamente impactó mi habilidad de actualizar este blog es que desde enero cometí una atrocidad para estándares chilangos: me fui a vivir a Estados Unidos. No fue un cambio definitivo, sino un semestre en el extranjero, específicamente en Washington, DC: 

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(¡Prácticamente trabajé para el DoD con unos 4 grados de separación!)

Después de esa aventura, una cosa llevó a la otra y ahora me encuentro en la ciudad de los ventarrones, alias Chicago:

(Nótense los pantalones recortados como medida desesperada debido al calor que se parece más a Monterrey que cualquier otra ciudad en la que haya vivido antes.)

Aprovecho para agregar que sigo en Chicago, pero en efecto, aún me queda un rato de vivir en el DF. Por lo tanto, seguiré escribiendo aquí para quien quiera seguir leyendo. Y así.

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