200% aplicable a la Ciudad de México, particularmente la primera. Llevo AÑOS quejándome amargamente sobre el caminado estilo chilango. Y no sólo aquí. 

Es 2014, ES SUFICIENTE. EVOLUCIONEN POR FAVOR.

(Fuente: shakeshack, vía valiendomother)

Un anuncio de servicio público: Los temblores y tú

Ahora que hubo un temblor fuertecito y que parece ser que no hubo heridos, me pareció un buen momento para sacar el tema.

Como dije en mi entrada sobre los simulacros en septiembre de 2012, NUNCA me ha tocado uno real, entonces en serio no sé cómo comportarme en uno aparte de lo que he leído en la teoría sobre el tema.

Además de eso, uno pensaría que trabajar en gobierno me ayudaría a aprender la práctica, pero pasé los últimos meses trabajando en un oficina gubernamental sin salidas de emergencia, áreas de repliego para sismos ni protocolos de emergencia de los cuales se nos avisara a todos los empleados. Así como lo leen. Sin embargo, algo que sí tenían eran dos cosas:

1. Puntos de reunión en un estacionamiento rodeado de cristales y en una calle estrecha, llena de árboles viejos (léase: a punto de caerse) y enmarcada por cables mal instalados. Ambos lugares seguramente nos matarían más rápido que los movimientos tectónicos bajo nuestros pies.

2. Simulacros de sismo sobre los cuales se nos avisaba cada 2 horas desde un día antes y que consistían, básicamente, en estar listos para la alarma y escuchar pacientemente los gritos de los brigadistas que nos ordenaban enérgicamente que dejáramos salir a los jefes bajo el entendido de que si estábamos arriba de la planta baja o teníamos un puesto medianamente bajo, éramos sacrificables. 

Entonces, cuando tembló antier, la verdad ni siquiera lo sentí. En parte porque estaba en el Pedregal (donde casi no se sienten), en parte porque no estoy acostumbrado y mi primera respuesta a un temblor es asumir que nomás estoy mareado, pero también en gran parte porque nunca me han entrenado con un simulacro de verdad. Cuando me dijeron que temblaba, mi reacción COMPLETAMENTE INCORRECTA fue vestirme, ponerme mis tenis más complicados de atarse, y salir caminando lentamente. Fue como si no tuviera sentido de supervivencia.

Soy de lo peor en emergencias. No sean como yo. Infórmense de qué hacer en un sismo y cuídense mucho, chavos.

Sobre mí, alias “HOLA”

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¡Hola! Me llamo Francisco. Soy de Culiacán, estudié relaciones internacionales y tengo veintitantos años. Me gusta la cerveza, el K-pop y aunque hablo fuerte y medio golpeado, juro que rara vez estoy enojado.

Empecé este blog en 2011, cuando acababa de mudarme de Monterrey a la Ciudad de México y pasaron dos cosas:

1. Me di cuenta de que mi estimación inicial de “ay, también es México, ¿qué tan diferente puede ser?” estaba tan lejos de la realidad como Katy Perry de un Grammy.

2. Empecé a echar madres tanto, pero TANTO porque el cambio no fue tan suave como yo esperaba, que necesité un lugar donde desahogarme.

Tres años después, en los cuales me fui de la Ciudad de México un par de veces y volví, aquí sigo. Por lo tanto, sí, pueden asumir que ya me gusta el DF. Dejen de preocuparse. 

Información esencial:

Mi Twitter es: @fgg23
El Facebook de este blog es: /manualmexicodf
Mi Instagram está acá: /franciscogrgz

Las Preguntas Frecuentes aquí

NO soy colombiano

No sé por qué, pero una conversación que tengo recurrentemente con chilangos que acabo de conocer es la siguiente:

Yo: Mucho gusto, soy Francisco

Chilango: Ooooh, ¿eres colombiano?

Yo: No, soy de Culiacán.

Chilango: ¿Estás seguro que no eres colombiano?

Yo: ….Sí.

Hasta ahora, ha sido una pregunta honesta en mi corazón si en serio creen que no estoy seguro que no soy colombiano. Digo, aunque es cierto que el acento mezclado de los colombianos que viven en México se parece UN POCO al acento del noroeste de México, yo pensaría que es bastante fácil estar seguro de que no soy colombiano. Nací en México y mi pasaporte es mexicano. Ya con eso, ¿no?

Pues hoy me contaron una historia pintoresca sobre una colombiana naturalizada mexicana que fue a Colombia y, habiendo renunciado a su nacionalidad colombiana para naturalizarse acá, NO ESTABA SEGURA SI ERA COLOMBIANA. Sensatamente (?), llamó al consulado mexicano en Bogotá para preguntarles, a lo que respondieron probablemente diciendo “señora, usted es colombiana, sea feliz”.

Lección: Sí existen colombianos que no están seguros si lo son. Tal vez deje de burlarme cuando me lo pregunten a mí.

(O tal vez no.)

Sintomatología del achilangamiento

Todos los foráneos en el DF lo hemos sentido: el momento en el que te pega el golpe de realidad de que el DF… ya no se te hace tan raro. Esto se conoce como achilangamiento, y nos sucede a todos los que vivimos aquí continuamente por varios meses o años. A continuación, algunos síntomas:

1. Cuando te das cuenta que tu umbral de aguante al tráfico y la falta de espacio personal sigue subiendo. De vez en cuando sí odias tu vida por ello, pero de repente, un día estás como sardina en la Línea B del Metro y te cachas a ti mismo pensando que no es para tanto. 

2. Cuando te da calor. Ese momento en el que te cachas a ti mismo viendo los 25ºC en el termómetro y diciendo “ay, ya hizo calorcito”. 

3. Cuando vas en el carril de en medio del Periférico. Y de repente recuerdas que no hay calles así en tu pueblo. 

4. Cuando te invitan un café y sabes exactamente qué esperar. O cuando te ofrecen un café y lo rechazas por la misma razón.

5. Cuando dices “aventón”, “diurex” y “bomberazo” como sin nada. Luego te escuchas a ti mismo y te preguntas a dónde se fueron tus raíces.

6. Cuando ya no te sorprende el mal servicio en cualquier establecimiento. Y es más, hasta sabes manejarlo apropiadamente.

7. Cuando ya sabes que es mejor hacerle caso a GoogleMaps que a tus amigos chilangos. Y ellos ni se ofenden al saber esto, porque es la realidad. 

8. Cuando ya nunca te falta morralla. Y aparte tienes un monedero funky

9. Cuando das el avión sin ataduras morales. Sí, incluso a tu jefe y a los papás de tus amigos chilangos.

¿Alguna otra?

¿Soy yo o la delegación Xochimilco como que tiene forma de cono de nieve?
De vuelta a la programación habitual.

¿Soy yo o la delegación Xochimilco como que tiene forma de cono de nieve?

De vuelta a la programación habitual.

#162 SÍ Ciudad de los libros

¿Por qué nadie me había dicho que esto existe? Y peor aún, ¿por qué nadie me había dicho que existe Y está súper accesible, prácticamente a un lado del Metro Balderas? Followers malos, ¡VAYAN A SU CUARTO!

Según me contaron, la Ciudad de los libros es el recinto en el que estaba el acervo de la Biblioteca de México antes de que lo pasaran a la Biblioteca Vasconcelos. Ahora es el hogar de las bibliotecas personales de diversos escritores fallecidos medio recientemente como Alí Chumacero y Carlos Monsiváis.

Tiene salas de lectura afuera y adentro, un espacio para niños, y todo el complejo es enorme y muy bonito. Lo recomiendo ampliamente si gustan de leer sin distracciones. Eso sí, es necesario advertirles que deben llevar su propia agua, café y golosinas. 

Anónimo preguntó: ¿Ya viste las 100 impresiones de México del estudiante brasileño que el DF se le hace super raro? ¿Qué te pareció?

Por si no saben a lo que se refiere el camarada anónimo, es a esta lista

Digo, tomando en cuenta que yo soy mexicano y él no, no me parece extraño que nos llamen la atención cosas diferentes.

Sin embargo:

Y así.

Reportándome, camaradas

Ah, hola. No los había visto por ahí. 

¿Qué ha cambiado en mi vida últimamente? Veamos, es hora de un recuento:

Me gradué de la universidad, una cosa llevó a la otra y digamos que aunque yo quería irme del DF porque uno se cansa de siempre tener que estar explicando por qué tiene acento norteño, esto no sucedió y ahora vivo aquí FOR THE TIME BEING. 

Al principio no estuve contento al respecto.

Luego conseguí trabajo y me convertí en un auténtico Godínez en el DF, cosa que nunca pensé que sucedería. Mi vida se convirtió en una mashup de “Government Hooker" de Lady Gaga y "Pobre Secretaria" de Daniela Romo. 

Después acabó mi relación de hace BASTANTE TIEMPO, y me convertí brevemente en esa gente que regresa a su casa a ver películas, comer cereal y tomar solo. No fue divertido. 

Pero luego decidí que, ¿saben qué? Estoy cómodo con mi realidad en esta ciudad, con los amigos que tengo AQUÍ y con mi familia, que casualmente también está aquí. Tuve todo un breakthrough, y así. 

Y en este tiempo, no han parado de preguntarme qué onda con mi blog, así que decidí que ya era momento de aparecerme. 

Así que acá ando. ¿Ustedes qué tal?

Tags: oh hi mexico

Este video ha sido mi vida desde que llegué a vivir al DF. Especialmente la parte de la RAE y el graffiti de “quetzaditzin”. (vía sergiomexico).