Achilangamiento o crecimiento

Tengo opiniones sobre estas “13 señales de que creciste en la Ciudad de México”. Empecemos, a ver si tengo señales de haber crecido en la Ciudad de México por haber vivido aquí 3+ años:

1. Conoces más de cien palabras que empiezan con la letra che.

Ah chingá chingá… ¿De cuándo a acá eso es algo chilango? Ok, esto sí lo tengo. 1/13

2. Utilizas el término “provincia”…

Nono y más no. 1/13

3. Sabes que una bicicleta con una canasta y plástico azul significan ¡comida!

A mí me remite más a ET el extraterrestre. 1/13

4. Pides tus quesadillas con queso.

No, aunque tampoco bromeo al respecto. 1/13

5. Eres a prueba de tráfico

A veces aún le afecta a mi psique, pero es cierto, ya no se me hace raro tardar al menos 1 hora en llegar a cualquier lugar. 2/13

6. Has estado de fiesta en una trajinera.

La última vez fue en 2011 y no sé si lo llamaría fiesta, ya que fue con mi familia y mi primito de 1 año, pero ciertamente he comido y bebido en trajineras. 3/13

7. Consideras que los sismos menores a seis grados no cuentan.

Casi nunca siento sismos de ningún tipo porque no estoy acostumbrado a ellos, pero es cierto que si son de menos de 5 grados (y por lo tanto no suenan las alarmas), no me parecen particularmente preocupantes. 4/13

8. Sabes lo que es un simulacro de contingencia ambiental.

En Culiacán también tenemos. Imagino que en otras ciudades también. NEXT. 5/13

9. Te refieres a los agentes de tránsito como “tamarindos”.

No, y nunca había escuchado de esto. Qué raros son los chilangos. 5/13

10. Se te hace muy normal que un edificio “se esté hundiendo”.

Ciertamente es común en la Ciudad de México, pero yo no lo llamaría normal. Digo, nadie construye edificios PARA que se hundan. O bueno, supongo que los aztecas sí lo hicieron. Quien sabe. 5/13

11. Conoces el lado salvaje de viajar en el transporte público.

Vaya que sí. 6/13

12. De todos los lugares que conoces para cenar… Más de la mitad son taquerías.

No, también disfruto la comida de verdad, aunque (true story) la única vez que me he enfermado del estómago por comer fuera en el DF fue en un Chili’s. 6/13

13. Sabes como termina la frase “¡Lleve sus ricos y deliciosos…”

…¿tacos? ¿chacales? No, ni idea. 6/13

No, evidentemente crecí en las desérticas tierras de Provincia.

Sobre mí, alias “HOLA”

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¡Hola! Me llamo Francisco. Soy de Culiacán, estudié relaciones internacionales y tengo veintitantos años. Me gusta la cerveza, el K-pop y aunque hablo fuerte y medio golpeado, juro que rara vez estoy enojado.

Empecé este blog en 2011, cuando acababa de mudarme de Monterrey a la Ciudad de México y pasaron dos cosas:

1. Me di cuenta de que mi estimación inicial de “ay, también es México, ¿qué tan diferente puede ser?” estaba tan lejos de la realidad como Katy Perry de un Grammy.

2. Empecé a echar madres tanto, pero TANTO porque el cambio no fue tan suave como yo esperaba, que necesité un lugar donde desahogarme.

Tres años después, en los cuales me fui de la Ciudad de México un par de veces y volví, aquí sigo. Por lo tanto, sí, pueden asumir que ya me gusta el DF. Dejen de preocuparse. 

Información esencial:

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Mi Instagram está acá: /franciscogrgz

Las Preguntas Frecuentes aquí

Acepto que sólo quería una excusa para compartir este video, pero sí he traido quinceañeras en la mente porque en estos días mi colonia vio una instancia de chilangos mostrando su Rechazo Total frente a la Supervía que ellos mismos pidieron, no en poca medida porque les van a cambiar el layout de la (debatiblemente) famosa Fuente de las Quinceañeras. Porque nótese que no eran puros ciudadanos preocupados los que se manifestaron, eran jovencitas y sus padres. Gracias a @karlatenorio por compartir el video, y así.

¿Se acuerdan de mi post sobre el RECHAZO TOTAL? Seh. 

¿Se acuerdan de mi post sobre el RECHAZO TOTAL? Seh. 

#103 NO Walmart

No importa que sea la compañía de comercio al menudeo más grande de Latinoamérica y que un quinto de sus tiendas se encuentren en México*, o incluso que sus dueños también operan Mecas chilangas como Superama, Vips, Suburbia y Bodega Aurrerá. Especialmente después del escándalo de los sobornos, Walmart es para los chilangos poco menos que un portal al infierno. Walmart vende al menudeo, utiliza ofertas y promociones no relacionadas con la orientación política o estatus socioeconómico de uno y trae productos fabricados en serie afuera de México. Para chilangos que no salen de querer sentirse artesanales y que se aferran a su actitud de “si no es para perredistas de la tercera edad y de clase obrera, ¡RECHAZO TOTAL!”, pues sí, se parece mucho al infierno.

*Es decir, el resto de México tiene poco o nada en contra de Walmart.

#99 SÍ camote con lechera

Para que no digan que le hago el feo a la lechera. Sí, se ven horribles, pero en serio, son la gloria cuando uno los prueba. Los camotes por sí mismos están buenos, pero no son completamente dulces. Son como las papas: saben a lo que uno les ponga. Ponerles lechera encima los convierte en un postre digno de la plaza más concurrida del DF, es decir, uno de los mejores. 

Usualmente los venden junto con plátanos machos, pero esos me dan alergia, así que esos ahí se los dejo para que ustedes opinen.

#98 SÍ La Lechera

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La Lechera es como los Kleenex o la Aspirina: una marca que se hizo sustantivo. Y no me malentiendan, yo sí la conocía desde antes, pero incluso antes de ser intolerante a la lactosa, no se la ponía a absolutamente todo como lo hacen los chilangos. En el DF, toda fruta, pan, hotcake, waffle, cereal o preparación estilo arroz con leche/flan/gelatina automáticamente causa alabanzas si le agregan lechera.  De hecho, ponerle lechera a todo es una práctica culinaria bastante paralela con la fijación que tienen los gringos con ponerle crema batida a todo. Digo, a mi no me molesta, pero muchas veces me empalaga. A los chilangos nunca les empalaga. Nunca. Les. Empalaga. Creo que literalmente soy un amargado, porque dudo que la lechera sea el comodín gastronómico que los chilangos aseguran que es.