La vez que me ofrecieron un pañuelo de tela en el camión

Como dije antes, específicamente en el número 7 de este post, es posible que las 7:30 de la mañana sea mi hora menos coqueta de todo el día. Creo que me sucede que tengo que esquivar coqueteos porque últimamente salgo de traje a esa hora todos los días, y mi colonia no es precisamente una de oficinistas. Supongo que por eso llamo la atención y me pasan cosas raras como lo que pasó el viernes pasado.

Sucedió que yo estaba esperando mi camión junto con otras tres personas y tenía alergia, así que estornudé. De repente, una de esas tres personas, que resultó ser un hombre relativamente joven pero no muy guapo, se me acercó y me ofreció un pañuelo de tela sin decir nada. No es broma.

Ahora, algunos de ustedes probablemente pensarán que ese es un gesto galante. Yo tal vez hubiera pensado eso casi a cualquier otra hora del día. Pero no, en ese momento sólo me vino a la mente que este ser humano seguramente no le teme a la influenza, y que probablemente no es del DF, ya que en esta ciudad la gente no ofrece ni un maldito Kleenex.

Con todo eso en mente, le ladré que no gracias porque ya tenía servilletas, y me subí al camión sin más.

Lección: No me coqueteen cuando estoy al inicio de la travesía de 90 minutos que tengo que hacer para llegar al trabajo.

Sintomatología del achilangamiento

Todos los foráneos en el DF lo hemos sentido: el momento en el que te pega el golpe de realidad de que el DF… ya no se te hace tan raro. Esto se conoce como achilangamiento, y nos sucede a todos los que vivimos aquí continuamente por varios meses o años. A continuación, algunos síntomas:

1. Cuando te das cuenta que tu umbral de aguante al tráfico y la falta de espacio personal sigue subiendo. De vez en cuando sí odias tu vida por ello, pero de repente, un día estás como sardina en la Línea B del Metro y te cachas a ti mismo pensando que no es para tanto. 

2. Cuando te da calor. Ese momento en el que te cachas a ti mismo viendo los 25ºC en el termómetro y diciendo “ay, ya hizo calorcito”. 

3. Cuando vas en el carril de en medio del Periférico. Y de repente recuerdas que no hay calles así en tu pueblo. 

4. Cuando te invitan un café y sabes exactamente qué esperar. O cuando te ofrecen un café y lo rechazas por la misma razón.

5. Cuando dices “aventón”, “diurex” y “bomberazo” como sin nada. Luego te escuchas a ti mismo y te preguntas a dónde se fueron tus raíces.

6. Cuando ya no te sorprende el mal servicio en cualquier establecimiento. Y es más, hasta sabes manejarlo apropiadamente.

7. Cuando ya sabes que es mejor hacerle caso a GoogleMaps que a tus amigos chilangos. Y ellos ni se ofenden al saber esto, porque es la realidad. 

8. Cuando ya nunca te falta morralla. Y aparte tienes un monedero funky

9. Cuando das el avión sin ataduras morales. Sí, incluso a tu jefe y a los papás de tus amigos chilangos.

¿Alguna otra?

Entre camaradas y socialistas

Dato curioso: Decirles “camaradas” a los amigos no es raro en Culiacán. Simplemente así se dice uno, sin pensarlo dos veces. Me platicó un señor que es porque la Universidad Autónoma de Sinaloa antes era particularmente socialista, pero supongo que esa palabra simplemente permeó la cultura o algo así.

SUCEDE que ahora que trabajo en una oficina chilanga, a veces tengo que mandar mails masivos a varios compañeros, y me da flojera teclear los nombres de todos como lo hacen otras personas. Por lo tanto, comencé a mandar mails que empezaban diciendo “Estimados camaradas” sin yo pensarlo dos veces.

Hace unos días, uno de mis superiores se me acercó y me dijo algo que me dejó anonadado:

Francisco, disculpa que te lo diga así, pero hemos notado que eres socialista. En esta oficina no podemos estar exponiendo nuestras orientaciones partidistas de esa manera, ya que dificultan el trabajo en equipo, etc etc etc…

¿Orientaciones partidistas?, pensé yo. ¿Socialista? ¿De dónde? Aunque soy bastante apolítico, según yo ser socialista es de las últimas cosas que mis compañeros (que saben que me gradué del Tec de Monterrey y me fui de intercambio a Estados Unidos) asumirían sobre mí, especialmente sin preguntarme. Le pregunté a qué se refería, y así salió el peine:

Es que nos dices camaradas en tus correos electrónicos. Eso no es normal.

Oh. Ah. Ya veo. Miren nomás.

Entonces sí. No digan “camarada” en el DF, porque los chilangos automáticamente asumen que tu vida está llena de banderas soviéticas, K-pop de Corea del Norte y estampitas del Che Guevara.

Por si no queda claro, no soy socialista. Les dejo este himno capitalista que me la he pasado escuchando últimamente, para ver si así me creen. 

Alguien explíqueme por qué esta canción les gusta tanto a los anfitriones de radio chilangos y a los conductores de camiones que traen su propia playlist en mi ruta al trabajo. Ni fue tan famosa ni es particularmente buena (y eso que sí hay covers y samples que me encantan), pero la escucho al menos un par de veces a la semana y me hace sentir que 2009 no se ha acabado. ¿Los radioescuchas la piden o qué? No entiendo.

Hablando de música, ¿alguien más se ha dado cuenta de lo sui generis que son las playlists en el radio chilango? En Estados Unidos son predecibles, porque ponen el Top 40 y ya. En Culiacán (que es el único otro lugar donde he escuchado el radio semirregularmente) depende de la estación, pero igual ponen el Top 40 gringo y una que otra canción mexicana de El Recodo o los Tigres del Norte. 

¿Pero en el DF? Excluyendo las playlists de pura banda, pura cumbia o puro reguetón, se ponen extremadamente eclécticos. Mi camión de hoy puso:

- “Applause" de Lady Gaga (Top 40)
- ”Gangnam Style" de PSY (Kpop del año pasado)
- “En la obscuridad" de Belinda (tortura auditiva)
- “Magia" de OV7 (Top 10 mexicano del año pasado)
- y luego “Roar" de Katy Perry. (basura)

Digo, no está mal, pero le invito una quesadilla con queso al que me explique la lógica de esa lista, si es que se la encuentran.

"Chilangocentrismo" o "Cómo los chilangos no saben dónde está Culiacán"

Por si no lo sabían, soy de Culiacán. Culiacán es la capital del estado de Sinaloa, que está en medio de Sonora, Nayarit, el Océano Pacífico y Durango. En estos días, mientras tenemos reportajes 24/7 sobre cómo están los chilangos atrapados en Acapulco, del estado de los bungalows de los chilangos que no pudieron ir a Acapulco y de la desesperación de todos los que tienen algo que ver con Acapulco, creo que fue fácil olvidar a los más de 100,000 damnificados en Sinaloa. También fue una excusa ligeramente vergonzosa para que muchos chilangos admitieran que no saben dónde está Sinaloa ni estaban enterados de que otros desastres naturales pueden suceder alrededor del 19 de septiembre.

A continuación, algunas preguntas que me han hecho al respecto, y mis respuestas ultra-profundas:

1. “¿A poco Culiacán está cerca de Acapulco?”

Pues definitivamente está más cerca de Acapulco que Alaska, eso que ni qué.

2. “El huracán empezó en Acapulco. ¿De qué se quejan?”

¿Qué no el terremoto de 1985 empezó en Michoacán? ¿De qué se quejan?

3. “Bueno, pero, o sea, allá siempre llueve porque es tropical.”

Creo que aquí hay una pequeña confusión terminológica. Según Wikipedia:

La lluvia (del lat. pluvĭa) es un fenómeno atmosférico de tipo acuático que se inicia con la condensación del vapor de agua contenido en las nubes.

Sí, supongo que eso sucede mucho en Sinaloa, y aún más en el DF. ¿Pero qué es un huracán?:

Ciclón tropical’ es un término meteorológico usado para referirse a un sistema de tormentas caracterizado por una circulación cerrada alrededor de un centro de baja presión y que produce fuertes vientos y abundante lluvia. Los ciclones tropicales extraen su energía de la condensación de aire húmedo, produciendo fuertes vientos.

Si me lo preguntan a mí, eso suena bastante diferente a una simple lluvia. Ahora utilicemos apoyos audiovisuales. Una lluvia se ve así:

Un huracán en Culiacán se ve así:

Digo, NO SÉ, pero digamos que decirle esto a alguien de un estado afectado por huracanes es ligeramente grosero. 

4. “¿Y tu familia sí tiene casa?”

No, ya vivían en el lodo. Las inundaciones no son nada nuevo para ellos.

5. “¿Pero allá hay indígenas?”

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Una defensa del verbo “ocupar”

"Pero Francisco", seguramente están pensando en este momento si son chilangos o mexicanos que viven en cualquier lugar al sureste de Guadalajara Morelia, “ese es un error de vocabulario, la Real Academia Española lo dice”.

No planeo desafiar el aspecto lingüístico de esta controversia. Eso se lo dejo a "Escribir es bien chido". A él sí vayan a preguntarle qué onda de eso. Lo que sí planeo defender es mi derecho a decir “ocupo” por razones puramente egocéntricas:

1. No es un “verbo fácil”, es un verbo multiusos. Son cosas parecidas, pero diferentes. Un verbo fácil es el que uno usa porque le da flojera usar otros. Un verbo multiusos es el que realmente tiene más de un uso sin resultar ambiguo. Créanme, he vivido en dos ciudades al norte de la Ciudad de México y usar “ocupo” no ha causado más anarquía de la necesaria.

2. ¿En qué les afecta que uno lo diga? En serio, especialmente si son chilangos, cálmense. Acepto que es ligeramente ambiguo en situaciones de crisis, pero ni tengo una ocupación donde haya crisis de vida o muerte ni lo usaría si me encontrara en una situación de esas. Y si realmente no me entienden cuando lo uso, relájense. Pregunten y les explico. Hasta usaré “necesito” a la segunda, si tanto así ocupan que lo diga. Soy terco, pero buena onda. 

3. No es inapropiado, es conveniente. Esto sí se lo digo directamente a Gerardo Ceja García, quien llama el uso de “ocupar” como sinónimo de “necesitar” inapropiado en este artículo. Puede llegar a ser redundante cuando se usa por escrito, sí. Es bueno usar otros verbos para escribir mejor, sí. Pero el hecho de que cumpla su cometido significa que es totalmente apropiado en conversación, especialmente si uno vive en una sociedad como Baja California Sur, donde la gente sí lo entiende. (Ya si hay suficiente gente en ese estado para considerarse “sociedad” es una discusión que dejaremos para después.)

4. Es más placentero de decir y escuchar. Sólo piénsenlo. “Ocupar” tiene una sílaba menos que “necesitar” y ninguna de las ambigüedades relacionadas con tener dos letras diferentes que suenan igual a una vocal de distancia. Algo ha de tener que ver eso con que tanta gente prefiera decir que ocupa las cosas en vez de decir que las necesicesicesita. 

5. Al menos en Sinaloa no ocupamos oro pa’ brillar. Imagínense la letra de esta canción diciendo “no necesito oro para brillar”. No queda, y si me dicen que igual es incorrecto, ESTÁN INSULTANDO LA CULTURA DE MI ESTADO. /capslockrage

En conclusión, si siguen molestándose cuando su norteño preferido usa la palabra “ocupar” en vez de “necesitar”:

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Y si ya usas la palabra “ocupar” igual que yo:

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Buena noche, camaradas.

Y una cita más:

Se trata de un operativo muy importante que se llevará a cabo principalmente en la Ciudad de México, pues es donde se cometen el 98% de los delitos relacionados con falsa publicidad y quesadillas.

Me alegra ver que las instituciones de nuestro país están comenzando a trabajar conjuntamente para acabar con males como la falsa publicidad quesadillera.

8 reacciones de taxistas chilangos a mi acento norteño

Siendo yo peatón empedernido de los que no quieren carro porque qué flojera andar maniobrándolo en la Ciudad de México, he abordado una gran cantidad de taxis en mi vida. Desde Culiacán hasta Veracruz y desde el DF hasta Nueva York (en términos geográficos), pedir un taxi no es algo que se me haya hecho novedoso nunca. Sin embargo, los taxistas chilangos tienen una extraña inhabilidad para llevarme a mi destino sin antes hacer preguntas o comentarios irrelevantes acerca de mi acento.

Imaginen que estas preguntas y comentarios vienen justo después de que yo diga a dónde quiero ir, así sin venir al caso. A continuación, algunas de las más frecuentes:

1. La brújula dorada o La razón por la cual los chilangos tienen mala fama

Ah, usted es del norte, ¿verdad? No conoce por aquí, ¿verdad? (Se va por el camino largo y pide propina al llegar.)

2. El blog del narco, edición taxista

¿Qué tal el narcotráfico allá de donde usted es? ¿Han matado a alguien de su familia?

3. “The Sound of Silence”, feat. Taxistas Sensibles del DF

No me tiene que hablar tan fuerte, ¿eh, joven?

4. El censo taxista

¿Usted es de aquí? ¿Cuánto tiempo lleva aquí? ¿Qué otros idiomas habla? ¿Su familia es de aquí?

5. “I Will Survive”, feat. Chilangos Resentidos Sociales

¿Y a qué va para allá? ¿Entrevista de trabajo? Ya ve que todos los del norte se vienen acá a quitarnos trabajo. Mejor que se quedaran por allá en Monterrey.

6. “Si no es chilango, seguro es sudamericano” o “Sinaloa no es México”

Y tú, ¿qué eres? ¿Venezolano, colombiano? Ah, de Sinaloa. Es que no hablas como mexicano.

7. “One of Us”, feat. Taxistas Inapropiadamente Cristianos del DF

Allá en el norte no son católicos, ¿verdad? Deje le muestro unas revistas para que conozca a Diosito.

8. Simple ignorancia geográfica o “todos los norteños conocen todo el norte”

¿Usted es del norte? Ah, yo una vez fui a [cualquier estado más al norte que el Estado de México] y tengo familia en Monterrey. ¿Conoce por allá?

8 respuestas chilangas a “¿Gusta dejar recado?”

Si siguen este blog desde hace tiempo, deben saber que tengo una relación complicada con la manera en que la gente en la Ciudad de México habla por teléfono. Yo casi no recibo llamadas a la casa, así que usualmente me veo obligado a preguntar quién habla. Si la persona es del DF, no me contesta. Vuelvo a preguntar quién habla, y casi siempre no me dicen quién habla, sino la razón por la cual hablaron o a quien buscan.

Ante semejante falta de comunicación, pregunto con mi voz más diplomática “¿gusta dejar recado?”, y a continuación presento una lista de respuestas sin sentido que he obtenido en esta etapa de la conversación:

1. La contradicción.

Sí, gracias. [Cuelga sin dejar mensaje.]

2. La reiteración.

Ya le dije, habla Fulano, ¿se encuentra la persona que busco?

3. El desempleo evidente o la inconsciencia de que los horarios de trabajo de la gente tienden a ser bastante predecibles.

¿A poco son las 11 AM y no está en su casa? ¿En el trabajo? ¿Trabaja a esta hora? ¿A qué hora lo podría encontrar?

4. La otra contradicción.

No, no, sólo dígale que llamamos y que si por favor nos puede llamar a este teléfono, gracias, bye, saludos a la familia.

5. El sexismo o “¿y qué si sí fuera?”

¿Es usted su esposa?

6. El infantilismo insolente.

Joven, pásele el teléfono a alguien más, gracias.

7. La incomprensión de cómo funcionan los teléfonos.

¿Cómo que no está? Pero este es su teléfono, ¿no?

8. Las ganas de estar chingando.

No, yo hablo más tarde. 

Tal vez soy raro, pero nunca pensé que dejar mensajes fuera algo tan difícil para la gente con suficiente edad para todavía llamar a sus amigos a sus teléfonos de casa. 

#161 NO invitar gente a Vips

He ido a muchos Vips en mi vida, dentro y fuera del DF, y nunca me ha tocado uno vacío ni que me sirvan comida incomible. Tampoco me he enfermado. O sea, no es Los Arcos, pero está bien. Además el café es prácticamente gratis gracias a todos los refills, así que no sé de qué podría quejarme estando ahí.

Después de años de pensar que eran preferencias personales de los chilangos con los que me he llevado, me doy cuenta de que por alguna razón en esta ciudad le tienen un gran desdén a estos establecimientos. No sé si sea algo generacional, pero siempre que sugiero en compañía chilanga que nos veamos en un Vips o comamos en uno, recibo miradas curiosas y sugerencias rápidas de otros lugares a los que podríamos ir. No entiendo por qué. Vips no es tan malo.

Lo mismo parece suceder con Sanborns, aunque en menor medida porque ahí uno puede ir de compras sin quedarse a comer. Pero sí, si quieren causar una buena impresión en el DF, no inviten gente a Vips.