#100 SÍ microcosmos

Viviendo en el extranjero, uno de los desafíos más difíciles a los que me enfrenté fue el de explicarles la Ciudad de México a personas que no entienden la perspectiva mexicana. Los gringos ciertamente no lo entienden, ya que Washington es una ciudad super pequeña situada en medio de las dos ciudades extremadamente medianas y promedio de Arlington y Baltimore. Piénsenlo, en términos de tamaño, Washington es ligeramente más pequeña que Saltillo. ¡Saltillo! Los chinos tampoco lo entienden, ya que la importancia de su capital no es desproporcionada en comparación con sus otras ciudades importantes; Beijing, Shanghai, Hong Kong y varias otras se dicen en el mismo respiro. Y los europeos no se diga, casi sin falta se imaginan a la Ciudad de México con el mismo grado de exoticismo que Nueva Delhi, Marrakech o Hogsmeade.

Fue entonces que un gringo me dijo que la Ciudad de México es un microcosmos. Creo que tiene razón. Es una cápsula de tiempo donde los chilangos, usualmente con interés mínimo o inexistente en el exterior, se vuelven locos mutuamente y vuelven más locos a los que vamos llegando de otros lugares. México no es nomás la Ciudad de México ni vice versa, pero a los chilangos les gusta imaginarse que sí. He aquí una de las llaves para no dejarse tragar por la Ciudad de México: hay que entender que es un microcosmos. Así como es de absorbente, es posible salirse y echarle un vistazo con perspectiva de elefante.